El mes pasado recaló en La Coruña la Nao Boa Esperanza, representante del Turismo del Algarve, Portugal.


Hicieron una fiesta donde nos presentaron algunas de las delicias de la gastronomía portuguesa y nos contaron la historia del barco. Es una reproducción de una caravela del siglo XV. Se construyó hace 16 años y es una réplica exacta de su original.


A mí me encantó ver la cubierta, los camarotes y todo el interior de la embarcación. 
Su misión actual es recorrer toda la península promocionando el turismo en Portugal. La tripulación cambia en cada travesía y la mayoría son estudiantes de Naútica. Un grupo de ellos nos contaron toda la historia del barco y cómo es la vida a bordo.





El showcooking lo organizó Tertulia Algarvia, cocinando platos típicos portugueses desde los más tradicionales como el queso con mermelada hasta los más elaborados como filetitos de caballa o cataplana de pulpo con boniatos.



Estando allí pudimos disfrutar del atardecer sobre nuestras galerías de la Marina y nos despedimos de D. Joao Fernandes, Vicepresidente de la Región de Turismo del Algarve con el compromiso de volver a vernos, esta vez en su tierra. 



Este lugar me ha llegado. Soy una gran amante del mar y no conocía este paraíso. Podría estar horas allí mirando las olas, el mar y los acantilados.


Visitar Nazaré en Agosto es asumir que hay que compartir la playa con un montón de personas más. Es verdad, estaba masificada, pero muy bien organizada: zonas acotadas para toallas, sombrillas, para bañarse, etc. Como la zona es óptima para hacer surf, hay un área, la más extensa, solo destinada a practicar este deporte.




La zona en las que está permitido el baño tienen bastantes olas y algo de corriente, pero hay muchos socorristas a pie de arena pendientes todo el rato de los bañistas.





Después de un baño con los niños en la playa, visitar el Faro de Nazaré y disfrutar de las vistas desde la parte alta del acantilado es una maravilla. No se aprecia en las fotos la grandiosidad de este paisaje. He llegado maravillada. Al otro lado del acantilado, donde no hay pueblo y la vegetación es virgen, las olas son mucho más grandes y solo los muy expertos se atreven a practicar surf allí. 







Está considerada una de las playas con las mejores olas del mundo, por su tamaño XXL y por su fondo de arena, menos peligroso que el de los arrecifes hawaianos. Hace un par de años consiguió el Record Guinness de la ola más grande jamás surfeada. Garret Macnamara fué el héroe que la surfeó, era de más de 20 metros. Todos los años hay un gran evento de surf allí y espero poder ir pronto... pues me he quedado con las ganas.